Las Bacterias en el Diésel
 
Las bacterias en el combustible diésel constituyen un problema bien conocido para quienes trabajan con motores diésel, ya que son la causa número uno de las fallas del motor.
 
El diésel es un combustible orgánico. 
 
Proporciona las condiciones ideales para la alimentación y el desarollo de levaduras, bacterias y hongos microscópicos ya que contiene:
  • agua disuelta para que germinen
  • carbono para que se alimenten
  • oxígeno y azufre para que respiren
  • oligoelementos para crezcan y se propaguen
Tantas como 27 variedades de bacterias son las responsables de la mayoría de los problemas en los motores diésel y su rendimiento.  Estas clases de bacterias, tan diferentes entre sí, infectan los sistemas y forman biopelículas sobre las superficies de acero.  La corrosión acelerada se produce donde sea que se deposite la biopelícula, generalmente se presenta en forma de picaduras o fisuras.  A diferencia de la corrosion uniforme, la corrosión acelerada es un ataque sobre un área muy específíca.
 
Al recibir el combustible diésel, nadie sabe que est contaminado, pero una vez que el diésel contaminado ingresa al sistema de combustible, es muy dificil eliminarlo.
 
Las bacteria que se encuentran en el aire y en la humedad, o las que están presentes durante el llenado de los tanques y/o la expansión y contracción de los tanques de almacenamiento se cubren con una película protectora (lama) para defenderse de los biocidas y se depositan, latentes, en las fisuras diminutas del caucho, el metal y el revestimiento de poliuretano de los tanques y los sistemas de combustible.
 
Luego, ante la presencia de agua (para un microbio, una gota pequeña es como un lago para un humano) y cuando el ambiente alcanza el nivel de temperatura adecuada, comienzan a reproducirse en la interfaz de combustible-agua.
 
Son microscópicas y pueden desarrollarse hasta formar un manto de bacterias, visibles de inmediato a simple vista. Una única célula, que pesa solo una millonésima de gramo, puede crecer hasta transformarse en una biomasa de diez kilogramos en tan solo doce horas, lo que constituye una biomasa de varios centímetros de espesor a través de la interfaz de combustible-agua.
 
Cada especie tiene sus características propias:
 
BACTERIA: utilizan hidrocarburos y se reproducen en forma asexuada, por fisión binaria; a medida que se alimentan, crecen en tamaño hasta separarse en dos células. De esta forma los microbios se duplican en cantidad cada veinte minutos, por lo que una espora se convertirá en 262,144 en seis horas.
 
BACTERIAS REDUCTORAS DEL SULFATO  (BRS): son un grupo específico de bacterias que utilizan carbono simple, en lugar de hidrocarburos, y necesitan de la actividad de un consorcio microbiano. Las bacterias aerobias (en presencia de oxígeno) o anaerobias (sin oxígeno) tienen un efecto combinado. Las bacterias aerobias (sulfato como agente oxidante) crean una película para consumir primero el oxígeno. Esto permite la proliferación de las bacterias anaerobias (sulfato como agente reductor).
 
Las BRS's reducen los sulfatos para producir sulfuro de hidrógeno (un gas letal). Están directamente relacionadas con muchas reacciones de corrosión microbiana y pueden hacer que los productos destilados almacenados se “agrien” por la acción de los sulfuros. Su acción modifica el pH y crea un entorno acídico que conduce a la corrosión acelerada. Se adhieren al acero como una película y comienzan con su tarea. Obtienen los nutrientes de su entorno y se multiplican. Son particularmente difíciles de tratar y generan un producto derivado residual con un fuerte olor a azufre, similar al de los huevos en mal estado (sulfuro de hidrógeno).
 
BACTERIAS REDUCTORAS DEL HEIRRO: contribuyen también a la corrosión, ya que se alimentan del acero, y transforman la ferrita en un óxido mediante una reacción química.  
 
LEVADURAS: prefieren ambientes ácidicos, como los que producen las BRS. Brotan en la célula madre de la que finalmente se separan. Tardan varias horas en reproducirse.
 
HONGOS: crecen como filamentos ramificados, denominados hyphae, de unos pocos micrones de diámetro, y forman un manto de tejido micelial espeso y duro en interfaces de combustible-agua.  hyphae ramificada, de unos pocos micrones de diámetro, formando una alfombra micelial gruesa y dura en las interfaces combustible/agua
 

 
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